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Entrevista a Andrés Iniesta en El Palace Hotel Barcelona 5* G.L

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Antes de comenzar la temporada usted comentó que había cambiado algunos de sus hábitos, de acuerdo con los servicios médicos, para minimizar el efecto de las lesiones, ¿puede concretarme estos cambios?

Uno siempre puede mejorar y hablamos de realizar una serie de cosas para estar mejor. Por esto me dio rabia perderme la final del Mundial de Clubs. No había podido realizar la pretemporada normalmente por la lesión y a partir de entonces realizamos una preparación correcta.

¿No ha pensado que si no hubiera seguido esta preparación específica quizá la lesión de Abu Dhabi hubiera sido mucho peor?

Es la lectura positiva que se puede sacar. ¿Quién sabe si habría sido peor? Te puede quedar un mal sabor de boca, pero hay que seguir confiando en el trabajo diario.

 

¿Qué aspectos de su preparación física ha alterado de forma más notable?

Ahora conozco mejor mi cuerpo. En el trabajo diario hago más hincapié en la zona que me lesioné. No me tengo que obsesionar, pero hago otro tipo de cosas. He cuidado más todo el tema de los estiramientos después de los partidos, la preparación es mucho más específica, paso más horas en el gimnasio… Hay que estar más atento a todo.

¿El problema de esta última lesión fue su inoportunidad más que la relevancia de la misma?

Esta lesión tan sólo ha sido un susto. Ha sido un pequeño contratiempo pero que llegó en un mal momento porque estábamos en las puertas de disputar una nueva final. Es habitual que los jugadores de una plantilla se lesionen a lo largo de la temporada, pero ocurrió cuando menos quería.

¿Una de las lecciones que aprendió durante el verano pasado es que debe afrontar las situaciones con mucha más tranquilidad, controlando la ansia que tiene de estar siempre con sus compañeros en todos los partidos?

De todo se aprende, ahora entiendo más cosas que antes no comprendía. En este aspecto debo mejorar porque la cabeza es lo más importante ya sea para bien o para mal. Cada uno es como es y resulta difícil olvidarte de tu profesión cuando la sientes tanto como me ocurre a mí. Cuando estás en casa piensas constantemente en circunstancias del juego, de partidos, de entrenamientos... pero es cierto que es bueno saber desconectar.

¿Considera que es una persona demasiado responsable?

Soy Tauro y un poco cabezota. Siempre quiero hacerlo mejor. A veces hemos ganado jugando bien y le doy vueltas a dos balones que he perdido. Quizá soy demasiado exigente conmigo mismo por lo que correspondería, pero este carácter también es el que me ha permitido llegar hasta donde estoy. Ser de esta manera tiene ventaja e incovenientes.

Viendo las finales que se ha perdido durante el último año, ¿si el equipo llega a otro partido decisivo le pediría a Guardiola que le reservara en el encuentro anterior para evitar más sustos?

Ya veríamos que pasa, pero lo realmente bueno sería estar en otra final. Sería un gran noticia y esperamos que se produzca.

¿El hecho de haberse perdido partidos como el de la final de la Copa del Rey, la Supercopa de Europa o el Mundial de Clubs le ha dejado una espina clavada?

La espina que tenía clavada era la de la final de París y me la saqué en Roma con todas las letras. Trabajé muy fuerte para llegar a este partido, pese a la lesión en el partido ante el Villarreal. Pagué caro el esfuerzo y me pase mucho tiempo sin jugar, pero ganar la Champions fue algo impresionante y todo por lo que pasé valió la pena.

Andrés se coronó en el estadio Olímpico después de que Frank Rijkaard cometiera una gran injusticia al dejarle en el banquillo en la final del 2006 cuando había sido clave en las eliminatorias previas. Dio la asistencia a Eto’o que abrió el camino de una victoria celebrada por el barcelonismo con entusiasmo. El ‘triplete’ ya era una realidad y el de Fuentealbilla había dado una lección de fútbol en toda regla.

 

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